Entrevista

Recuerda que no existe una segunda oportunidad para causar una primera buena impresión

Es correcto llegar cinco o diez minutos antes de la hora que te han marcado, pero si llegas con mucha antelación tendrás que sentarte a esperar y hacer una antesala muy larga. Eso le causará incomodidad a tu entrevistador, que se verá presionado a recibirte antes de lo que esperaba.

Tu aspecto personal es muy importante y la primera Impresión debe ser correcta y propia para una entrevista profesional. Aunque el ambiente de esa oficina en particular sea muy liberal e informal, se espera que tu primera presentación sea formal (por ejemplo: traje de chaqueta, con una blusa fina).Aunque debemos recordar que la ropa que mejor nos queda es aquella que nos hace sentir cómodos.

La entrevista debe desarrollarse a base de preguntas del empleador y respuestas tuyas. Nunca le cortes la palabra ni lo interrumpas. Desde luego, sí puedes hacerle preguntas sobre el empleo antes de finalizar la entrevista, pero brevemente y al grano. No te pongas a charlar sobre banalidades, por muy locuaz y cordial que sea tu entrevistador.

Tus palabras hacia la compañía donde trabajaste y de tu jefe anterior, mucho menos si aún estás trabajando allí deben ser despectivas. Estas críticas se interpretarían como falta de lealtad, y ésta es una mala cualidad a los ojos de cualquier empleador. Cuando te pregunten por qué dejaste o queres dejar tu empleo anterior, responde sencillamente que deseas mejorar de situación y progresar en tu oficio o carrera. La ambición razonable es una cualidad muy apreciada en el mundo de los negocios.

No presione al entrevistador para que te dé una respuesta inmediata. Si él dice que lo pensará y te dará una respuesta en un plazo lógico (digamos una o dos semanas), acéptalo y decile que volverás a llamarlo al término de ese plazo para obtener su respuesta. Si tenes alguna oferta de trabajo en otra compañía, infórmaselo, pero no utilices ese pretexto para presionarlo a darte una respuesta más pronto.

No hables de sueldo demasiado pronto, sino cuando ya haya quedado aclarado todo lo demás y no haya dudas —ni en vos, ni en tu entrevistador— de que éste es un empleo adecuado para vos y compatible con tus aspiraciones, y vos un empleado adecuado para las necesidades de la empresa. Si en lugar de señalarte un sueldo, el empleador te pregunta a qué salario aspiras, decile una suma algo más alta de la que realmente esperas. Si te interesa el empleo, y a él le Interesa contratarte, negociarán entonces un acuerdo satisfactorio para ambos.